En el momento de vida digital que están afrontando todas las generaciones, la opinión pública se moldea de maneras ciertamente inexplicables. Es cierto que a menudo, depositamos nuestra confianza (y creemos en la verosimilitud) de aquellos con un gran número de seguidores/reproducciones en redes sociales, incluso validamos su opinión por su sello de cuenta verificada junto al nombre de su perfil (condición que se ha vuelto tan austera, como si se tratase de una cédula falsa). Pero, ¿cómo son realmente las metodologías de afinidad de las marcas que usan influencers con su contenido? y, ¿cómo se están transformando las maneras en que las compañías se comunican y nos venden su “magia” a través de esta figura?.
En esta nueva entrada del blog Factorial Comunicaciones, ahondaremos en las brechas existentes en el mundo de los influencers, así como en su impacto en la sociedad y el universo del marketing. Lo anterior, sin pretender cuestionar existencialmente su valor, pero si argumentado su aporte en las industrias, de hecho, nosotros (Factorial) utilizamos su “posible valor” en nuestras propias operaciones de una manera consciente, estructurada.
La susceptible confianza en los números y los sellos de verificación:
Y es que ya es un “secreto a viva voz”, que los consumidores de tendencias, noticias y contenido viral (los todos), tendemos a creer en los criterios y contenidos de marketing de aquellos que tienen «cierta cantidad de seguidores, visualizaciones», incluso aunque ellos mismos se rectifiquen frecuentemente. Esta métrica vagamente paisajista, se ha convertido en un símbolo de autoridad y credibilidad entre los cibernautas. Pero, te has detenido a pensar: ¿esta confianza está en el lugar correcto o, simplemente nos dejamos llevar por la popularidad, por el furor del audio en tendencia #trending?
Antes de profundizar en la potencial causa de “esa” confianza desbordada, es importante hacer una pausa y hacer la pregunta clave del blog: ¿qué es un Influencer? Pues bien, para nosotros toda persona con influencia es un influencer. Con una leve diferencia: un influencer genuino es alguien que ha construido una comunidad sólida y comprometida, basada en su conocimiento, experiencia o pasión por un tema en particular. Los verdaderos influencers inspiran, educan y aportan valor a sus seguidores*.
Lo cierto es que algunos estudios han encontrado que los influenciadores a menudo promocionan productos sin respaldo científico o sin revelar su relación comercial con la marca (algo que ya no exigen los consumidores, como tal vez si lo hacían nuestros padres). Esto puede llevar a una falta de transparencia y a la difusión de información no verificada*. De ahí la necesidad de perseguir a las fuentes confiables (más que números), a estas que por ningún motivo comparten contenido de dietas milagrosas, además de exigir mediante los comentarios al replicador (influencer) que provea a su audiencia los respaldos argumentativos que validen el testimonio publicitario de su historia, su reel o su Tik Tok. Es casi como si el usuario final le pidiera a Geraldine Fernández (si, la de “El niño y la garza”) que mostrara el contrato de servicios con el Estudio Ghibli.
Influencers el rubro de presupuesto de las áreas de marketing:
Las organizaciones han entendido “a la brava” que existe cierto poder en la contratación de los influencers para adherirlos a su estrategia de mercadeo de productos y servicios. Los estamos contratando para llegar a audiencias específicas y generar un impacto en otras decisiones de compra. Sin embargo, esto plantea preguntas sobre la autenticidad y la ética de estas colaboraciones, bien sea, por ejemplo, que originalmente el contenido de Cris Valencia era “promoverse como artista emergente del género urbano en Medellín“ a ser hoy por hoy, un caudillo publicitario que promociona el contenido de Westcol y sus cientos de colaboraciones con marcas de Colombia y Latinoamérica. Entonces ¿es 100% seguro que aquello que vende en su discurso Valencia, es seguro para las audiencias, empezando por el hecho de que su contenido principal dejó de ser la música?
Influencers en Colombia: En nuestra sociedad, muchos influencers se han convertido en «Key Opinion Leaders» (KOLs), figuras que generan voz sobre diversos temas, recurrentemente con fines comerciales. Esto puede ser positivo, pero también puede llevar a la difusión de información sesgada o poco confiable.
El Problema de los “likes»: Desafortunadamente, muchos influencers se preocupan más por la cantidad de «likes» que reciben que por la calidad del contenido que comparten. Esto ha llevado a una «economía de la atención», donde la popularidad y el engagement superficial a menudo superan la veracidad y el valor real de la información.
¿Necesitan las empresas a los Influencers?: En un mundo donde la atención es un bien escaso, las empresas buscan formas de destacar. ¿Es necesario recurrir a los influencers para lograrlo, o existen otras estrategias más efectivas? Algunos argumentan que los influencers están sobrevalorados y que las empresas deberían enfocarse en construir relaciones auténticas con sus clientes.
El Dilema de los Nichos: A medida que un influencer de nicho gana popularidad, su perfil puede volverse menos estratégico para influir en una comunidad específica. Su creciente número de seguidores puede diluir su mensaje y alejarlo de su público objetivo original.
Los influencers han transformado la forma en que nos comunicamos y consumimos información. Sin embargo, es importante ser críticos y reflexionar sobre su verdadero valor. No todos los influencers son iguales, y no toda la información que comparten es confiable. Como consumidores y como empresas, debemos buscar la autenticidad, la transparencia y el contenido de calidad por encima de la popularidad y los «likes».