“Farmear aura” pasó rápidamente del lenguaje de internet a las cuentas de las marcas. Wendy’s, KFC, Lala y otras compañías encontraron maneras de adaptar esta tendencia a sus propios códigos y contenidos. El fenómeno vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que aparece cada vez que algo se vuelve viral: ¿una marca debería participar siempre que una tendencia está en conversación?. La respuesta está en encontrar una conexión auténtica con la marca y sus audiencias.
Participar en una tendencia puede abrir una oportunidad para ganar visibilidad, generar conversación y demostrar que una marca entiende los códigos culturales de su audiencia. Pero subirse a una tendencia únicamente porque está en todas partes puede hacer que el contenido pierda sentido. Antes de participar, vale la pena preguntarse: ¿mi audiencia está ahí?, ¿entiendo realmente el código?, ¿puedo aportar algo?, ¿es coherente con mi personalidad de marca y todavía estoy a tiempo? Si varias respuestas apuntan en otra dirección, dejar pasar la tendencia también puede ser una decisión estratégica.
El caso de “farmear aura” muestra precisamente que una misma conversación puede tener diferentes lecturas. Algunas marcas la convierten en humor, otras la relacionan con sus productos y otras la llevan a experiencias o promociones. La clave está en adaptar la tendencia sin perder la identidad. Una tendencia puede ofrecer el contexto; la marca debe aportar la idea, el tono y la razón para participar.